
Un joven científico transforma residuos en alimento para animales con ayuda de miles de larvas
Tomás ValverdeEn un laboratorio de Trinidad y Tobago, un joven científico está demostrando que una de las soluciones para producir alimentos de forma más sostenible podría encontrarse en un insecto que suele pasar desapercibido: la mosca soldado negra.
Rakesh Bhukal, graduado en Gestión de Recursos Naturales y Ambientales con especializaciones en Biología Marina y Zoología por la Universidad de las Indias Occidentales (UWI), integra un proyecto impulsado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), junto con la universidad y el Ministerio de Agricultura y Pesca de Trinidad y Tobago.
La iniciativa busca introducir la producción de insectos como una fuente local, sostenible y de alta calidad de proteína para la alimentación animal, con el objetivo de reducir la dependencia de insumos importados y aprovechar mejor los residuos orgánicos.


El desafío no era menor. En la región, la alimentación representa hasta el 70 % de los costos de producción pecuaria, mientras que millones de dólares se destinan cada año a importar materias primas para fabricar alimento balanceado.
Fue entonces cuando Bhukal propuso una solución diferente: en lugar de importar moscas desde el Reino Unido, decidió buscar poblaciones locales.
La elección tenía una razón científica. Utilizar insectos presentes naturalmente en Trinidad y Tobago evitaba el riesgo de introducir una especie invasora y garantizaba que estuvieran adaptados a las condiciones climáticas del Caribe.
Mientras las instalaciones oficiales aún estaban en construcción, el joven convirtió una habitación de su departamento en un laboratorio improvisado para comenzar el proyecto. Recorrió granjas, instaló trampas con restos de frutas y verduras en descomposición y examinó miles de larvas hasta identificar las pertenecientes a la mosca soldado negra.
Su trabajo permitió desarrollar el bioreactor de insectos que actualmente funciona en la Universidad de las Indias Occidentales, donde se investiga y reproduce esta especie.
Las larvas poseen una capacidad particularmente valiosa: transforman residuos orgánicos en dos productos útiles en pocos días. Por un lado, generan una harina rica en proteínas destinada a la alimentación animal y, por otro, producen un biofertilizante con alto contenido de nutrientes para la agricultura.
Además de disminuir el volumen de residuos que terminan en vertederos o llegan al mar, esta alternativa podría contribuir a reducir los costos de producción agropecuaria y fortalecer la seguridad alimentaria regional.
Según estimaciones de la FAO, si se aprovechara apenas el 50 % de los residuos orgánicos disponibles, sería posible producir suficientes insectos para alimentar entre el 50 % y el 100 % de los pollos de engorde criados en el Caribe.
El proyecto también aspira a consolidar una nueva industria basada en la economía circular, promoviendo la capacitación de productores, el intercambio de conocimientos y el desarrollo de nuevos emprendimientos vinculados a la producción sostenible.
Para Bhukal, el mayor desafío sigue siendo cambiar la percepción sobre estos insectos.
"No dejen que la palabra 'larva' los asuste. Cuando vean lo que estas moscas pueden hacer, se darán cuenta de que no son plagas, sino aliadas", afirma.
Su historia demuestra cómo el conocimiento científico, aplicado a problemas concretos del entorno, puede convertirse en una herramienta capaz de generar soluciones innovadoras para la producción de alimentos y el cuidado del ambiente.


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