
Estudiantes crean vehículos adaptados para que niños con discapacidad puedan moverse y jugar de forma independiente
Tomás ValverdeEl proyecto forma parte de PNW Assistive Technology, una organización con sede en Eugene, Oregon, que diseña y distribuye tecnologías de asistencia a familias de los estados de Oregon, Washington e Idaho.
Su trabajo acaba de obtener el primer lugar de InventOR 2026, una competencia estatal de innovación universitaria, donde el equipo recibió el premio principal de 10.000 dólares.
El reconocimiento fue otorgado por el desarrollo de soluciones destinadas a mejorar la movilidad de niños con discapacidad y ampliar el acceso a tecnologías que habitualmente pueden resultar costosas o difíciles de conseguir.
Pequeños vehículos adaptados a cada niño
Entre las soluciones desarrolladas por la organización se encuentran vehículos eléctricos modificados y otros dispositivos que permiten que niños pequeños con dificultades motrices puedan desplazarse por sí mismos.
El concepto toma elementos de iniciativas de movilidad infantil adaptada como Go Baby Go, que utilizan pequeños vehículos eléctricos comerciales modificados de acuerdo con las capacidades y necesidades de cada niño.

No se trata simplemente de juguetes.
Estos dispositivos pueden utilizarse como herramientas complementarias de terapia física, permitiendo que los niños practiquen movimientos, interactúen con otras personas y exploren lugares a los que de otro modo tendrían dificultades para acceder.
PNW Assistive Technology trabaja además junto con profesionales médicos y organizaciones comunitarias para adaptar los dispositivos a las necesidades de las familias.
El objetivo: que el dinero no sea una barrera
Uno de los aspectos más importantes del proyecto es su modelo de acceso.
La organización distribuye sus dispositivos de movilidad y juguetes adaptados a niños con discapacidad de Oregon, Washington e Idaho sin costo para las familias.
La iniciativa busca enfrentar un problema frecuente dentro de las tecnologías de asistencia: muchas soluciones especializadas pueden resultar económicamente inaccesibles, especialmente cuando se trata de niños que crecen rápidamente y cuyas necesidades físicas cambian con el tiempo.
En lugar de limitarse a diseñar nuevos productos, el equipo combina ingeniería, trabajo comunitario y educación.
También organiza talleres en escuelas y jornadas en las que estudiantes participan directamente en la construcción de los dispositivos.
Un equipo multidisciplinario
El equipo reconocido en InventOR está integrado por Alex Lind, Torin Campbell-Kaswell, Callaway Macovis, Palmer Campbell-Kaswell, Jake Enos, Anastasia Kaurova y Sander Moffitt.
Oregon State University señala además que el proyecto reúne perfiles provenientes de diferentes disciplinas.
Entre sus integrantes existen estudiantes de ingeniería y ciencias forestales, graduados universitarios y miembros de la comunidad, demostrando que las soluciones tecnológicas de impacto social no necesariamente surgen de una sola especialidad.
La organización utiliza esa diversidad para diseñar, fabricar y entregar dispositivos adaptados a situaciones reales.
La movilidad también forma parte del desarrollo infantil
Poder desplazarse de manera independiente durante los primeros años de vida significa mucho más que trasladarse de un punto a otro.
El movimiento permite a los niños explorar, tomar decisiones, acercarse a otras personas, jugar y participar de experiencias cotidianas.
Por eso, las tecnologías de movilidad temprana pueden tener un impacto que va más allá de lo estrictamente físico.
PNW Assistive Technology busca precisamente ampliar esas oportunidades mediante dispositivos relativamente simples, personalizados y accesibles.
Su enfoque combina ingeniería con una pregunta esencial: cómo utilizar la tecnología para que un niño pueda hacer por sí mismo algo que antes dependía completamente de otra persona.
Una innovación con impacto directo
El jurado de InventOR 2026 otorgó al equipo el primer premio y 10.000 dólares por su trabajo en dispositivos de movilidad adaptada.
Portland State University destacó especialmente que la iniciativa no sólo desarrolla tecnología, sino que construye una red de colaboración entre estudiantes, profesionales sanitarios, escuelas, organizaciones comunitarias y familias.
El modelo muestra que una innovación no necesita ser extraordinariamente compleja para producir un cambio importante.
A veces, transformar un pequeño vehículo eléctrico, adaptar sus controles y ponerlo gratuitamente en manos de un niño puede generar algo mucho más grande:
darle la posibilidad de decidir hacia dónde quiere ir.


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