
Trabajó en la NASA y ahora utiliza tecnología espacial para reducir el consumo de los aires acondicionados
Tomás ValverdeEl ingeniero Rawand Rasheed, reconocido por Forbes en su lista 30 Under 30 de Energía y Tecnología Verde, es cofundador y CEO de Helix Earth, una empresa estadounidense que está adaptando tecnología desarrollada a partir de su trabajo en la NASA para mejorar la eficiencia de los sistemas de aire acondicionado.
Rasheed pasó más de cinco años en el Johnson Space Center de la NASA, trabajando en distintos sistemas de soporte vital, entre ellos recuperación de agua, filtración, eliminación de dióxido de carbono y tecnologías destinadas al funcionamiento de equipos en microgravedad.
Uno de esos desarrollos dio origen a Helix MICRA, una tecnología inicialmente concebida para capturar partículas tóxicas producidas por incendios dentro de una nave espacial, donde los sistemas convencionales de filtración presentan importantes limitaciones debido a la ausencia de gravedad.
Después, Rasheed identificó otra posible aplicación aquí en la Tierra.
El problema invisible de la humedad
En climas húmedos, un aire acondicionado no utiliza energía solamente para bajar la temperatura: también debe retirar humedad del aire.
Helix Earth desarrolló un dispositivo que puede incorporarse a sistemas comerciales existentes y pre-deshumidificar el aire antes de que sea enfriado, reduciendo así la carga de trabajo del equipo principal.
Según la empresa y los programas tecnológicos que respaldan su desarrollo, este sistema puede reducir más del 50% del consumo energético asociado al aire acondicionado en determinadas condiciones, particularmente en ambientes húmedos. No significa que cualquier edificio vaya a reducir automáticamente su factura energética a la mitad: el ahorro depende de factores como clima, sistema instalado y condiciones de operación.
La tecnología ha logrado atraer importantes inversiones. En marzo de 2026, Helix Earth consiguió una ronda de US$12 millones destinada, entre otras cosas, a ampliar la fabricación y acelerar el despliegue comercial de sus equipos.
La propia compañía informa actualmente más de US$19 millones obtenidos mediante capital de riesgo, además de apoyo no dilutivo procedente de organismos estadounidenses como la National Science Foundation y el Departamento de Energía.
El proyecto de Rasheed muestra además una de las consecuencias menos visibles de la exploración espacial: tecnologías diseñadas para resolver problemas extremos fuera de nuestro planeta que terminan encontrando aplicaciones capaces de mejorar la vida cotidiana en la Tierra.


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