
Tiene 12 años y creó una tecnología capaz de transformar movimientos cotidianos en electricidad
Tomás ValverdeEl joven, estudiante de sexto grado en Cambridge, Massachusetts, desarrolló un proyecto denominado VERDA, diseñado para recolectar energía procedente de movimientos como caminar, el viento o las olas y convertirla en electricidad.

Su desarrollo fue seleccionado entre los 10 finalistas nacionales del 3M Young Scientist Challenge 2026, una competencia organizada por 3M y Discovery Education que reúne a estudiantes de nivel medio con proyectos científicos orientados a resolver problemas concretos.
La selección convirtió a Ahmed en uno de los protagonistas más jóvenes de la edición de este año.
Electricidad escondida en el movimiento
El concepto detrás del proyecto pertenece al campo conocido como energy harvesting: capturar pequeñas cantidades de energía disponibles en el ambiente que normalmente se desperdician y transformarlas en energía eléctrica útil.
En el caso de VERDA, Ahmed busca obtenerla a partir de distintos tipos de movimiento. La plataforma oficial del concurso menciona expresamente aplicaciones vinculadas con caminatas, viento y olas.
Más que plantearse como una alternativa inmediata a una central eléctrica convencional, tecnologías de este tipo pueden resultar interesantes para alimentar pequeños dispositivos, sensores u otros sistemas de bajo consumo allí donde existe movimiento disponible de manera recurrente.
Ahmed contó además que una de sus inspiraciones científicas es Ahmed Zewail, químico egipcio-estadounidense que recibió el Premio Nobel de Química en 1999.
Ahora el estudiante continuará perfeccionando su idea junto con un científico de 3M como parte del programa de mentoría que reciben los diez finalistas. La etapa final de la competencia está prevista para octubre y el ganador recibirá US$25.000 y el título de America's Top Young Scientist.
Más allá del resultado de la competencia, el reconocimiento ya coloca a Abdelsalam entre un grupo extraordinario de estudiantes capaces de convertir una inquietud científica en un prototipo con posibles aplicaciones reales.
Con apenas 12 años, su proyecto propone mirar algo tan simple como un paso, una ráfaga de viento o el movimiento del agua de otra manera: como energía que está allí y que, con la tecnología adecuada, podría ser aprovechada.


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