
Tres estudiantes crean un dispositivo que detecta cuando un esquiador queda atrapado bajo la nieve y pide ayuda
Jóvenes Líderes NewsLos jóvenes Jared Messersmith, Makani Hiltner y Hunter Erhard crearon el Tree Well Guardian, un pequeño sensor que se coloca en la parte posterior de una bota de esquí y que puede detectar automáticamente cuando una persona permanece invertida durante una caída.
El proyecto obtuvo el segundo lugar en InventOR 2026, una competencia estatal de innovación universitaria de Oregon, donde el equipo recibió un premio de 7.500 dólares para continuar desarrollando la tecnología.
Una emergencia en la que cada minuto cuenta
Los llamados tree wells se forman alrededor de la base de los árboles cuando las ramas inferiores impiden que la nieve se acumule de manera uniforme.
Como consecuencia, pueden aparecer cavidades profundas escondidas debajo de las ramas.
Un esquiador o snowboarder puede caer accidentalmente dentro de uno de estos espacios y terminar atrapado cabeza abajo, rodeado de nieve y sin posibilidad de liberarse por sus propios medios.
Oregon State University explica que una persona en esa situación puede llegar a asfixiarse en apenas 15 a 30 minutos si no recibe ayuda. En Mount Bachelor, una de las principales áreas de esquí de Oregon, estos accidentes causan en promedio alrededor de una muerte por año.
Los tres integrantes del equipo practican esquí, por lo que decidieron buscar una solución tecnológica para un problema que conocen de cerca.
Una alarma automática en la bota
El resultado fue un dispositivo aproximadamente del tamaño de un puño.
El Tree Well Guardian detecta cuando la bota supera una inclinación de aproximadamente 90 grados y permanece en esa posición.
Cuando identifica una inversión sostenida, el sistema activa primero un pequeño temporizador para diferenciar una caída normal de una verdadera emergencia.
Si la situación continúa, comienza a sonar una alarma de aproximadamente 100 decibeles, diseñada para llamar la atención de otros esquiadores que puedan encontrarse cerca.
Pero el sistema no se limita a emitir sonido.
También obtiene la ubicación GPS del usuario y se comunica con su teléfono móvil para enviar las coordenadas de la emergencia a contactos previamente designados, compañeros de esquí y potencialmente al personal de patrulla de la montaña.

De esta manera, el dispositivo busca atacar uno de los principales problemas de este tipo de accidentes: la víctima puede quedar escondida debajo de las ramas y ser prácticamente invisible para quienes pasan a pocos metros.
De un proyecto universitario a un prototipo funcional
Messersmith, Hiltner y Erhard desarrollaron inicialmente la idea durante cursos de diseño y desarrollo de productos en OSU-Cascades.
Aunque no tenían experiencia previa especializada en ingeniería eléctrica o programación, consiguieron construir un prototipo funcional.
Durante el programa InventOR continuaron perfeccionándolo a través de entrevistas con potenciales usuarios, mentorías y observaciones de empresarios, especialistas de la industria y miembros del jurado.
El proyecto terminó consiguiendo el segundo puesto en la competencia estatal.
Ahora el equipo planea utilizar parte de los 7.500 dólares obtenidos para seguir realizando pruebas, mejorar el dispositivo y posiblemente contratar especialistas para algunas de las áreas técnicas y para el desarrollo de la aplicación móvil.
Tecnología aplicada a salvar vidas
El valor de Tree Well Guardian está en intentar transformar una situación en la que normalmente la víctima depende casi exclusivamente de que otra persona la vea caer.
Un dispositivo capaz de detectar automáticamente el accidente, emitir una señal sonora y compartir la ubicación exacta podría reducir considerablemente el tiempo necesario para iniciar un rescate.
Portland State University destacó precisamente ese potencial al reconocer al equipo: disminuir los tiempos de respuesta puede aumentar las posibilidades de un rescate exitoso cuando una persona queda atrapada bajo la nieve.
El proyecto todavía se encuentra en fase de desarrollo y necesita más pruebas antes de convertirse en un producto comercial.
Sin embargo, demuestra cómo tres estudiantes pudieron partir de un peligro que ellos mismos conocen como esquiadores y utilizar sensores, geolocalización y tecnología móvil para intentar resolverlo.
Una pequeña pieza instalada en una bota podría, algún día, convertirse en la señal que permita encontrar a tiempo a alguien que nadie puede ver bajo la nieve.


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