Tiene 19 años y creó un robot autónomo para reforestar zonas donde las personas no pueden llegar

La portuguesa Marta Bernardino es cofundadora de Trovador, una startup que desarrolla robots capaces de plantar árboles en terrenos empinados, áreas afectadas por incendios y lugares de difícil acceso.
21/08/2026Jóvenes Líderes NewsJóvenes Líderes News

Su proyecto acaba de ser reconocido por Forbes Portugal.

Los incendios forestales dejan detrás miles de hectáreas que necesitan ser recuperadas. El problema es que muchas de esas zonas se encuentran en pendientes pronunciadas o terrenos donde trabajar con maquinaria convencional resulta difícil, costoso e incluso peligroso.

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Frente a ese desafío, Marta Bernardino, una joven portuguesa de 20 años, decidió recurrir a la robótica.

Junto a Sebastião Mendonça creó Trovador, una startup portuguesa que desarrolla un robot autónomo todoterreno concebido específicamente para plantar árboles en áreas donde los métodos tradicionales de reforestación tienen dificultades para operar.

Un robot para devolverle vida a los bosques

La idea comenzó a tomar forma en 2023. Bernardino había visitado la región portuguesa de Pedrógão Grande, gravemente afectada por un incendio forestal en 2017, y se sorprendió al comprobar que años después todavía existían grandes extensiones sin recuperar.

A partir de esa experiencia comenzó a desarrollar los primeros prototipos de lo que posteriormente se convertiría en Trovador.

El sistema actual utiliza un robot cuadrúpedo autónomo, preparado para desplazarse por terrenos irregulares y pendientes de hasta 45 grados. Su objetivo es transportar y plantar plantines de especies nativas directamente en el suelo, permitiendo intervenir en áreas postincendio y zonas en las que tractores o cuadrillas de trabajadores tienen dificultades para ingresar.

De acuerdo con los responsables del proyecto, el sistema está pensado para alcanzar una productividad aproximada de 200 plantines por hora, multiplicando la capacidad de trabajo frente a algunos métodos manuales.

De un prototipo de 15 euros a una startup premiada

Uno de los aspectos más llamativos de la historia es la sencillez con la que comenzó.

Según la propia cronología de Trovador, el primer prototipo construido en 2023 costó apenas 15 euros y utilizó materiales reciclados. En aquella prueba inicial consiguieron plantar 30 árboles en 20 minutos.

Desde entonces, el proyecto evolucionó hacia sistemas robóticos mucho más avanzados, incorporando sensores, cámaras y tecnologías de navegación y automatización.

El crecimiento también vino acompañado de importantes reconocimientos. Trovador ganó 30.000 euros en el programa portugués Step Up to Start Up, financiación destinada a avanzar en el desarrollo del robot.

La iniciativa también fue reconocida por el Slingshot Challenge de National Geographic, recibió apoyo dentro de iniciativas vinculadas al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) y en 2026 obtuvo el premio portugués de innovación en la categoría de Conservación de los Ecosistemas Forestales.

Forbes 30 Under 30 con solo 20 años

El proyecto alcanzó un nuevo reconocimiento en julio de 2026, cuando Marta Bernardino y Sebastião Mendonça fueron incluidos en Forbes Portugal 30 Under 30, dentro de la categoría Sustentabilidad e Innovación Social.

Además, su presentación fue elegida como el mejor pitch de la edición 2026.

Con apenas 20 años, Bernardino se ha convertido así en una de las jóvenes emprendedoras portuguesas que busca demostrar que la tecnología también puede tener un papel fundamental frente a los grandes desafíos ambientales.

Trovador todavía se encuentra en proceso de desarrollo y expansión, pero su objetivo es ambicioso: hacer que la restauración de bosques afectados por incendios sea más rápida, segura y escalable, especialmente allí donde llegar con personas o maquinaria tradicional resulta demasiado complejo.

En un escenario global marcado por incendios cada vez más destructivos y millones de hectáreas degradadas, el proyecto de estos jóvenes portugueses propone una idea simple pero poderosa: que los robots también puedan convertirse en aliados para devolverle árboles a los lugares donde el fuego los destruyó.

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