
Creó baldosas inteligentes que pueden unirse solas para construir enormes estructuras en el espacio
Tomás ValverdeDurante décadas, el tamaño de las estaciones, satélites y otras infraestructuras espaciales ha estado condicionado por una cuestión aparentemente simple: tienen que entrar en la cofia de un vehículo de lanzamiento.

Ariel Ekblaw quiere cambiar esa lógica.
La investigadora, formada en Yale y doctora por el MIT, desarrolló durante su doctorado un concepto de arquitectura espacial basado en piezas modulares que pueden viajar compactadas dentro de un cohete y, una vez en órbita, ensamblarse para crear estructuras mucho mayores.
Una especie de LEGO magnético para el espacio
La tecnología se llama TESSERAE, sigla de Tessellated Electromagnetic Space Structures for the Exploration of Reconfigurable, Adaptive Environments.
El concepto utiliza módulos —o “baldosas”— equipados con sistemas de control, sensores y electroimanes permanentes que permiten que las piezas se acoplen entre sí. La geometría de cada módulo determina cómo deben conectarse para formar la estructura deseada.
La idea nació en 2016, cuando Ekblaw estudiaba en el MIT. La investigadora observó que la microgravedad podía convertirse en una ventaja: procesos de autoensamblaje que resultan difíciles a gran escala en la Tierra por efecto de la gravedad podían funcionar de manera muy diferente en el espacio.
En lugar de lanzar una enorme estación espacial completamente construida, sería posible enviar numerosas piezas apiladas de forma compacta y permitir que, una vez liberadas, comenzaran a organizarse.
El objetivo final es que el proceso pueda realizarse sin astronautas haciendo caminatas espaciales y sin depender de grandes brazos robóticos. Rendezvous Robotics describe actualmente su sistema como un método en el que las piezas se autoensamblan en órbita mediante control electromagnético.
Construir algo más grande que el propio cohete
Esta característica podría resolver una limitación fundamental de la ingeniería espacial.
Actualmente, incluso las estructuras desplegables deben diseñarse teniendo en cuenta el espacio disponible dentro del cohete. Con TESSERAE, el lanzamiento transportaría los componentes, pero el tamaño final de la infraestructura ya no estaría necesariamente determinado por el tamaño del vehículo que los llevó al espacio.
Ekblaw imagina desde laboratorios y hábitats hasta grandes estaciones orbitales. En sus investigaciones incluso ha planteado estructuras con enormes espacios interiores comparables conceptualmente con una catedral o una sala de conciertos.
La tecnología también podría utilizarse para desarrollar grandes antenas, sistemas de energía e infraestructura orbital que hoy resultarían extremadamente difíciles de lanzar como una sola pieza.
De un proyecto del MIT a pruebas en el espacio
TESSERAE no se quedó únicamente en simulaciones.
Distintas generaciones de la tecnología fueron sometidas a vuelos parabólicos de microgravedad, una misión suborbital y experimentos en la Estación Espacial Internacional (ISS). En 2022, durante la misión privada Axiom-1, pequeñas piezas pudieron flotar libremente y demostrar procesos de unión autónoma dentro de la estación.
El proyecto continuó evolucionando.
La quinta generación incorpora cámaras y sistemas más avanzados para que cada pieza pueda reconocer el estado de sus conexiones. Rendezvous Robotics informó además sobre una demostración con decenas de módulos destinada a formar una estructura tridimensional más compleja.
Del laboratorio a una nueva industria
El desarrollo iniciado por Ekblaw en el MIT fue posteriormente incubado en Aurelia Institute, la organización que ella fundó y dirige.
La tecnología dio después otro paso hacia su comercialización con la creación de Rendezvous Robotics, cofundada por Ekblaw junto con Phil Frank y Joe Landon. La compañía busca transformar años de investigación en sistemas capaces de construir infraestructura espacial modular a gran escala.
Rendezvous Robotics resume el concepto de manera sencilla: lanzar piezas planas y compactas, hacer que se ensamblen autónomamente en órbita y luego poder agregar nuevos módulos para ampliar o reconfigurar la estructura.
Una nueva manera de pensar la construcción espacial
La innovación de Ariel Ekblaw no consiste solamente en crear una baldosa magnética.
El cambio más profundo está en repensar dónde se construyen las cosas.
Hasta ahora, gran parte de la infraestructura espacial se fabrica en la Tierra y después se intenta adaptar para sobrevivir al lanzamiento. El concepto de TESSERAE propone enviar componentes y convertir al propio espacio en el lugar de ensamblaje.
Si esta tecnología logra escalar, las futuras estaciones espaciales podrían dejar de estar limitadas por las dimensiones de un cohete.
Podrían crecer pieza por pieza.
Y aquellas pequeñas baldosas magnéticas que comenzaron como parte de una investigación doctoral podrían terminar convirtiéndose en los bloques de construcción de algunas de las estructuras más grandes jamás creadas fuera de la Tierra.


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