
¿Cómo saber qué hay delante de uno, reconocer un objeto desconocido o interpretar una escena cuando no se puede ver?
Jóvenes Líderes NewsMark Morad es un joven emprendedor egipcio que convirtió una dificultad que experimentaba personalmente en una herramienta de accesibilidad. Creó ScribeMe, una plataforma de inteligencia artificial que utiliza cámaras para describir el entorno a personas ciegas. La tecnología ya es utilizada por miles de usuarios de 140 países.

Para Mark Morad, esas preguntas forman parte de su propia vida cotidiana.
El joven egipcio tiene 20 años y es ciego. Pero en lugar de limitarse a utilizar las herramientas de accesibilidad disponibles, decidió aprender programación y construir una solución para algunas de las dificultades que él mismo encontraba.
Así nació ScribeMe, una plataforma que utiliza inteligencia artificial para interpretar imágenes y describir el mundo visual a personas ciegas o con baja visión.
La tecnología ha evolucionado desde sus primeras versiones hasta convertirse en una herramienta utilizada por miles de personas alrededor del mundo.
Una inteligencia artificial que describe lo que tiene delante
El principio detrás de ScribeMe es sencillo de comprender.
El usuario puede utilizar la cámara de un teléfono para mostrarle a la inteligencia artificial aquello que tiene delante. El sistema analiza las imágenes y genera información que puede ser recibida mediante audio.
De esta manera, una persona ciega puede obtener descripciones sobre objetos, espacios y situaciones de su entorno.
Pero Morad quiso ir más allá de una descripción general.
La plataforma permite realizar preguntas sobre aquello que está observando la cámara, haciendo posible una interacción más específica con el entorno.
Una persona podría, por ejemplo, necesitar saber qué objetos existen sobre una mesa, interpretar determinada información visual o comprender mejor el espacio en el que se encuentra.
ScribeMe funciona actualmente en 20 idiomas, entre ellos el árabe.
Integrar la IA en unas gafas
Una de las evoluciones más interesantes del proyecto llegó con su integración con gafas inteligentes de Meta.
Al incorporar la tecnología en unas gafas con cámara, la inteligencia artificial puede analizar aquello hacia donde mira el usuario sin necesidad de sostener permanentemente un teléfono.
Para una persona que utiliza un bastón, mantener las manos libres puede representar una diferencia importante.
Las gafas captan información visual del entorno y ScribeMe puede utilizarla para proporcionar descripciones y responder preguntas.
La intención no es sustituir herramientas fundamentales de movilidad como el bastón o un perro guía, sino añadir una nueva capa de información sobre el mundo visual que rodea a la persona.
Una solución nacida de su propia experiencia
La historia de ScribeMe está directamente relacionada con la vida de su creador.
Morad perdió progresivamente la visión debido a una rara enfermedad que afecta al nervio óptico.
Cuando comenzó a enfrentarse a las limitaciones de las herramientas digitales existentes, especialmente para interpretar contenidos complejos como gráficos, diagramas y ecuaciones, decidió buscar una solución.
Aprendió programación por su cuenta y comenzó a experimentar con inteligencia artificial.
En 2023 ya había construido una primera versión funcional de ScribeMe.
Lo que comenzó como una herramienta para resolver dificultades que él mismo experimentaba terminó creciendo hasta convertirse en un proyecto destinado a otras personas con discapacidad visual.
De Egipto a 140 países
El alcance conseguido por la plataforma es uno de los aspectos más destacados del proyecto.
En agosto de 2026, Reuters informó que ScribeMe ya era utilizado por miles de personas distribuidas en aproximadamente 140 países.
El dato demuestra cómo una herramienta creada inicialmente por un joven para solucionar una necesidad personal puede terminar alcanzando usuarios a escala internacional.
Morad continúa además desarrollando nuevas funciones y explorando cómo los avances recientes en modelos de inteligencia artificial pueden utilizarse para mejorar la autonomía de las personas con discapacidad visual.
Inteligencia artificial aplicada a problemas reales
La rápida expansión de la inteligencia artificial está produciendo herramientas capaces de generar imágenes, escribir textos o responder preguntas. Pero algunas de sus aplicaciones más transformadoras pueden encontrarse en problemas mucho más cotidianos.
Para una persona ciega, poder preguntar qué tiene delante, interpretar determinada información visual o recibir una descripción inmediata de su entorno puede representar una herramienta adicional de autonomía.
Y en este caso, la tecnología fue desarrollada por alguien que conoce personalmente esas dificultades.
Mark Morad tiene apenas 20 años.
Es ciego, aprendió programación por su cuenta y convirtió una necesidad que experimentaba personalmente en una inteligencia artificial que hoy utilizan personas con discapacidad visual alrededor del mundo.
Su historia muestra una dimensión especialmente poderosa de la innovación: utilizar la tecnología no solamente para imaginar el futuro, sino para eliminar barreras que millones de personas enfrentan en el presente.


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