Tiene 29 años e inventó un “cemento magnético” que permite colgar objetos sin perforar las paredes

Marco Agustín Secchi es un joven argentino creador de IronPlac, un material para la construcción que transforma paredes convencionales en superficies capaces de interactuar con imanes. La innovación busca permitir que cuadros, herramientas y otros objetos puedan colocarse y cambiarse de lugar sin utilizar clavos, tornillos ni taladros.
23/08/2026Tomás ValverdeTomás Valverde

Colgar un cuadro parece una tarea sencilla, pero normalmente implica perforar una pared, colocar un tarugo y un tornillo y, si algún día queremos moverlo, reparar el agujero que quedó atrás.

Marco Agustín Secchi, un joven argentino de 29 años, se preguntó por qué ese procedimiento cotidiano seguía siendo prácticamente el mismo desde hacía décadas.

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A partir de esa inquietud comenzó a experimentar con materiales hasta desarrollar IronPlac, un sistema constructivo magnetizable que busca transformar las paredes en superficies funcionales.

Su propuesta es sencilla de entender: aplicar sobre una pared un material similar a un revestimiento convencional que permita posteriormente sujetar objetos mediante imanes, sin necesidad de perforar la superficie.

El desarrollo comenzó a llamar la atención de medios argentinos e internacionales y también fue destacado por la Asociación de Ingenieros Estructurales de Argentina como una propuesta experimental con potencial para introducir nuevas posibilidades en cerramientos y revestimientos.

¿Cómo funciona el “cemento magnético”?

Aunque popularmente se lo conoce como “cemento magnético”, técnicamente la pared no se convierte en un enorme imán.

IronPlac utiliza una formulación que incorpora cargas minerales y ferrosas. Una vez aplicado y seco, el revestimiento se transforma en una superficie ferromagnética pasiva.

Esto significa que el material no necesita electricidad ni genera por sí mismo un campo magnético.

El imán se encuentra en el objeto que se quiere colocar —o se incorpora a él— y es la composición ferrosa de la pared la que permite la adherencia.

La idea puede compararse, de manera simplificada, con lo que ocurre cuando colocamos un imán sobre la puerta de una heladera.

De una molestia cotidiana a una idea para la construcción

La inspiración detrás de IronPlac surgió de una experiencia común.

Secchi había vivido durante un tiempo en Italia y, al momento de devolver el departamento que alquilaba, tuvo que reparar los agujeros que había realizado en las paredes para colocar distintos objetos.

Aquella situación le hizo plantearse una pregunta: ¿por qué para colgar algo todavía necesitamos perforar la pared?

La respuesta terminó convirtiéndose en un proceso de experimentación.

Los primeros ensayos de IronPlac comenzaron en 2024. El objetivo era conseguir una formulación que pudiera incorporarse a métodos de construcción existentes sin obligar a modificar completamente la forma tradicional de trabajar.

El resultado fue un material pensado para utilizarse tanto en obra húmeda como en construcción en seco.

En una de sus versiones, se presenta como un polvo que se mezcla con agua y se aplica como una capa de terminación, de manera similar a un revoque fino convencional.

Paredes que pueden cambiar constantemente

La principal ventaja del sistema aparece cuando un espacio necesita modificarse con frecuencia.

En lugar de perforar nuevamente una pared cada vez que se cambia la ubicación de un objeto, IronPlac permitiría retirarlo y volver a colocarlo utilizando fijaciones magnéticas.

La tecnología podría tener aplicaciones en hogares, oficinas, talleres, comercios, aulas o espacios creativos.

Cuadros, herramientas, elementos decorativos y determinados accesorios podrían reorganizarse sin generar nuevos agujeros.

Las pruebas conocidas públicamente muestran al propio Secchi colocando distintos elementos sobre superficies tratadas con el material.

En julio de 2026, medios argentinos informaron que la versión en desarrollo podía sostener objetos de hasta aproximadamente dos kilogramos, mientras el proyecto trabajaba para incrementar esa capacidad.

Por eso, IronPlac todavía no debe interpretarse como un sustituto universal de tornillos y anclajes estructurales. Su utilidad depende del peso del objeto, del imán empleado y de las características de cada instalación.

Un desarrollo argentino que busca llegar al mercado

IronPlac se encuentra todavía en una etapa de desarrollo y escalamiento, por lo que no es un producto de utilización masiva.

El proyecto ha realizado pruebas de laboratorio e instalaciones piloto y avanza con implementaciones controladas junto a socios industriales.

Además, Secchi inició el proceso de protección de la propiedad intelectual de su desarrollo. Medios argentinos informaron que existe una patente en trámite ante el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) y que el proyecto trabaja también en su protección internacional.

El desafío ahora es demostrar que el material puede mantener sus propiedades en condiciones reales de utilización, aumentar su capacidad de carga y conseguir una fabricación suficientemente eficiente como para competir con otras soluciones disponibles en la industria.

Repensar algo tan cotidiano como una pared

Una de las características más interesantes de IronPlac es que no intenta reemplazar completamente la manera en que construimos edificios.

La innovación se concentra en algo mucho más específico: darle una nueva función a una superficie que tradicionalmente permanece pasiva.

Una pared dejaría de ser solamente una división o soporte para convertirse también en una superficie configurable, donde determinados objetos podrían moverse sin dejar marcas permanentes.

Todavía queda camino por recorrer antes de saber hasta dónde podrá escalar comercialmente IronPlac. El proyecto continúa en fase de desarrollo y deberá demostrar aspectos como resistencia, durabilidad, costos y desempeño a largo plazo.

Pero la idea que dio origen al invento es extraordinariamente simple.

Marco Agustín Secchi tiene 29 años y decidió preguntarse por qué todavía era necesario hacer un agujero cada vez que queríamos colgar algo en una pared.

La respuesta terminó convirtiéndose en un nuevo material argentino que busca cambiar esa costumbre.

Título para redes:
“Tiene 29 años e inventó un ‘cemento magnético’ que permite colgar objetos sin clavos, tornillos ni agujeros”

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