Científicos argentinos estudian el cerebro de una mujer capaz de entrar voluntariamente en un estado de conciencia similar al de los psicodélicos

Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y el CONICET publicó un estudio que podría abrir una nueva ventana para comprender cómo funciona la conciencia humana. 
28/07/2026Jóvenes Líderes NewsJóvenes Líderes News

El caso es extraordinario: una mujer es capaz de ingresar voluntariamente a un estado no ordinario de conciencia, sin consumir sustancias psicodélicas ni haber recibido entrenamiento formal en meditación. 

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La protagonista del estudio es Agustina Vélez Picatto, psicóloga, psicoanalista y también coautora de la investigación. Desde hace años puede inducir de manera voluntaria un estado que describe con experiencias de intensas imágenes geométricas, cambios en la percepción del cuerpo y una marcada sensación de unidad con el entorno, características que recuerdan a las reportadas por personas bajo los efectos de sustancias psicodélicas. 

Para analizar este fenómeno, el equipo liderado por el investigador del CONICET Pablo Barttfeld realizó 20 sesiones de resonancia magnética funcional (fMRI). En cada oportunidad, los científicos observaron que el cerebro de Vélez Picatto se reorganizaba de forma consistente y reproducible al ingresar en ese estado especial de conciencia. 

Los resultados, publicados en la prestigiosa revista científica NeuroImage, mostraron varios cambios llamativos. Entre ellos, un aislamiento de la corteza visual respecto de otras regiones cerebrales, un desacople de distintas redes sensoriales y un fortalecimiento de las redes asociadas con la atención interna y la introspección. Según los investigadores, estos patrones presentan similitudes con los observados en estudios sobre meditación profunda, trance y experiencias psicodélicas, aunque no son idénticos. 

Uno de los aspectos más valiosos del caso es su reproducibilidad. Mientras que los estudios con psicodélicos dependen de sustancias que también generan cambios fisiológicos difíciles de separar de la experiencia consciente, y las investigaciones con meditadores requieren años de entrenamiento, este caso permitió observar repetidamente el mismo estado bajo condiciones experimentales controladas. 

Los investigadores aclaran que se trata de un único caso, por lo que los resultados no pueden generalizarse a toda la población. Sin embargo, consideran que el trabajo puede ofrecer nuevas pistas para comprender cómo el cerebro genera diferentes estados de conciencia y servir como base para futuras investigaciones. 

A largo plazo, este conocimiento podría contribuir al desarrollo de nuevas estrategias para estudiar trastornos de la conciencia, como el coma o los estados de mínima conciencia. Además, los científicos plantean otra pregunta de enorme interés: si algunos estados cerebrales similares a los inducidos por psicodélicos pueden alcanzarse de forma natural, ¿cuánto del potencial terapéutico atribuido a esas sustancias depende realmente del fármaco y cuánto del propio estado de conciencia? Esa incógnita podría orientar futuras investigaciones sobre tratamientos para la depresión, la ansiedad y otros trastornos mentales. 

Aunque aún quedan muchas preguntas por responder, este trabajo posiciona a la ciencia argentina en la frontera de uno de los mayores desafíos de la neurociencia moderna: comprender cómo el cerebro produce la experiencia consciente y qué ocurre cuando esa experiencia cambia de manera extraordinaria. 

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