
La científica argentina que descubrió un hongo capaz de degradar plástico
Tomás ValverdeLa curiosidad científica de María Victoria Valerga Fernández comenzó mucho antes de entrar a un laboratorio. Cuando tenía entre ocho y diez años eligió como regalo un microscopio de juguete y empezó a observar muestras de agua de zanjas y pequeños charcos.

Años después, aquella fascinación por el mundo microscópico se transformó en una carrera profesional.
Valerga Fernández se graduó como licenciada en Ciencias Biológicas con orientación en Microbiología en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y actualmente realiza su doctorado investigando una problemática cada vez más relevante: la presencia simultánea de microplásticos y metales pesados en los suelos.
Un hongo que puede degradar plástico
Durante sus investigaciones, la científica argentina trabajó con hongos microscópicos y encontró ejemplares del género Aspergillus capaces de crecer sobre determinados materiales plásticos y contribuir a su degradación.
El mecanismo resulta particularmente interesante.
A diferencia de los seres humanos, los hongos realizan parte de su proceso digestivo fuera de su organismo. Liberan enzimas y otras sustancias capaces de romper moléculas complejas en componentes más pequeños que posteriormente pueden absorber.
En el caso estudiado por Valerga Fernández, algunas de esas enzimas pueden actuar sobre los enlaces presentes en el material plástico.
Pero existe además una acción física. Las hifas —estructuras filamentosas que forman el cuerpo del hongo— crecen sobre el material, penetran en él y pueden contribuir a separar sus fibras y capas.
De esta manera, procesos que los hongos utilizan naturalmente para obtener nutrientes podrían convertirse en herramientas para investigar nuevas estrategias contra la contaminación.
Hongos contra la contaminación
La utilización de organismos vivos para disminuir o transformar contaminantes se conoce como biorremediación.
El descubrimiento no significa que estos hongos puedan simplemente liberarse en el ambiente para hacer desaparecer los residuos plásticos. Convertir el fenómeno observado en laboratorio en una herramienta ambiental efectiva requiere mucha más investigación, especialmente para determinar su eficiencia, seguridad y posibilidades de aplicación a mayor escala.
La propia investigadora ha advertido que cualquier estrategia de biorremediación debe ir acompañada de algo todavía más importante: reducir la cantidad de contaminantes que generamos.
Los microorganismos pueden convertirse en aliados, pero difícilmente puedan compensar por sí solos el enorme volumen de residuos plásticos producido por la sociedad.
El problema invisible de los microplásticos
Actualmente, el trabajo de Valerga Fernández va más allá de estudiar qué ocurre en una placa de laboratorio.
Su doctorado analiza la presencia de microplásticos y metales pesados en suelos, especialmente en sistemas vinculados con la producción hortícola.
Los microplásticos son partículas de menos de cinco milímetros que pueden generarse por la fragmentación progresiva de objetos y materiales plásticos. En los ambientes agrícolas pueden proceder, entre otras fuentes, del deterioro de macetas, bandejas, mangueras, coberturas, envases y otras instalaciones utilizadas durante la producción.
La pregunta científica es compleja: ¿qué sucede cuando esos microplásticos llegan al suelo?, ¿cómo interactúan con otros contaminantes?, ¿qué efectos pueden tener sobre los microorganismos, los cultivos y la salud del propio suelo?
Encontrar esas respuestas es especialmente relevante para países con una importante producción agropecuaria como Argentina.
De un microscopio de juguete a investigar un problema global
La historia de María Victoria Valerga Fernández también muestra cómo una curiosidad cultivada desde la infancia puede terminar orientándose hacia problemas concretos de la sociedad.
Aquella niña que observaba microorganismos en el agua con un pequeño microscopio hoy estudia organismos prácticamente invisibles buscando comprender si pueden ayudarnos frente a una contaminación también muchas veces invisible.
Su investigación todavía está en desarrollo y quedan numerosas preguntas por responder. Pero el potencial de utilizar microorganismos para transformar contaminantes abre un campo científico de enorme interés.
Para Valerga Fernández, además, existe otro componente detrás de su trabajo: producir conocimiento desde Argentina sobre problemas que afectan directamente al país.
Una visión que resume en una idea sencilla pero poderosa: hacer ciencia en el país y para el país puede convertirse también en una forma de construir soluciones para el futuro.


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