
Tiene 16 años y trabaja con bacterias de la Antártica para eliminar antidepresivos del agua
Jóvenes Líderes NewsLa contaminación del agua por residuos de medicamentos se ha convertido en un desafío ambiental que acompaña al creciente consumo de productos farmacéuticos. Parte de los compuestos que el organismo humano no metaboliza termina siendo eliminada y puede llegar, a través de las aguas residuales, al ambiente.

En Chile, una estudiante de apenas 16 años trabaja en una posible solución basada en microorganismos provenientes de uno de los ambientes más extremos del planeta.
Se trata de Magdalena Leyton, alumna de segundo medio del Liceo 6 Teresa Prats, quien participa de una investigación biotecnológica orientada a estudiar la capacidad de bacterias antárticas para degradar compuestos como la sertralina, uno de los antidepresivos de mayor consumo en el país.
La iniciativa se desarrolla bajo la guía de su profesora de Biología, Katherine González, y en colaboración con el Laboratorio de Compuestos Bioactivos y Microbiología Molecular de la Universidad Autónoma, con participación del profesor asesor Sebastián Lagos.
Bacterias para combatir una contaminación invisible
La idea parte de una característica particular de los microorganismos estudiados: su capacidad para aprovechar fuentes de carbono.
La sertralina posee carbono en su estructura molecular y los investigadores estudian si estas bacterias pueden utilizar el compuesto como fuente de energía y, mediante ese proceso, contribuir a su degradación.
El desafío ahora es trasladar ese principio a una solución aplicable al tratamiento del agua.
El equipo trabaja en el desarrollo de “Biocharge”, un biofiltro pensado para albergar estas comunidades bacterianas. La propuesta consiste en hacer pasar agua residual contaminada por el dispositivo para que los microorganismos actúen sobre los residuos farmacéuticos presentes.
Se trata todavía de una investigación en desarrollo, por lo que su eficacia, escalabilidad y eventual aplicación práctica deberán continuar siendo evaluadas.
Sin embargo, el objetivo es ambicioso: encontrar una alternativa biológica que permita reducir contaminantes farmacéuticos y facilitar la reutilización del agua tratada en actividades como el riego o determinados procesos industriales.
Una científica de 16 años
Más allá de la tecnología, el proyecto también destaca por la temprana participación de Magdalena en investigación científica.
La joven es presidenta del Club de Ciencias de su liceo y, según informó Cooperativa Ciencia, también se desempeña como Consejera Regional del Ministerio de Ciencias.
Su interés por la investigación no termina allí. Magdalena proyecta estudiar Medicina cuando finalice la escuela secundaria y concibe a la ciencia como una herramienta que puede ponerse al servicio de la sociedad.
“La ciencia también tiene que tener un lugar en las escuelas. Las escuelas forjan el futuro y si uno acompaña la ciencia, ese futuro se hace mucho más grande”, expresó la estudiante.
Su experiencia muestra además el potencial que puede surgir cuando las escuelas, los docentes y las universidades generan espacios para que los jóvenes participen tempranamente en proyectos científicos.
Desde un laboratorio y todavía cursando la escuela secundaria, Magdalena Leyton trabaja hoy en un problema que atraviesa a sociedades de todo el mundo: cómo utilizar la propia naturaleza para ayudar a limpiar la contaminación que dejamos en el agua.

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