
De un proyecto universitario a una tecnología de rescate: jóvenes suizos crean un robot capaz de llegar hasta personas atrapadas bajo escombros
Jóvenes Líderes NewsCuando un edificio colapsa después de un terremoto o una catástrofe, uno de los principales desafíos para los equipos de emergencia es saber si existen sobrevivientes en lugares a los que una persona no puede acceder sin correr el riesgo de provocar nuevos derrumbes.
Un grupo de jóvenes ingenieros de Suiza decidió buscar una solución a ese problema y desarrolló RoBoa, un particular robot flexible capaz de introducirse entre grietas y escombros para llegar hasta lugares prácticamente inaccesibles.
La iniciativa comenzó como un proyecto estudiantil en la prestigiosa ETH Zürich, una de las principales universidades tecnológicas de Europa, y con el paso de los años evolucionó hasta convertirse en una tecnología con potencial para ser utilizada en operaciones de búsqueda y rescate.
Un robot que se introduce entre los escombros
A diferencia de los robots tradicionales, RoBoa no necesita patas ni ruedas para avanzar. Su estructura tubular se despliega progresivamente desde la punta, mediante un sistema neumático inspirado en los denominados vine robots o robots enredadera.
Esta particular forma de desplazamiento le permite atravesar espacios muy estrechos, superar obstáculos y recorrer trayectos complejos sin tener que arrastrar todo su cuerpo detrás de él.
El concepto resulta especialmente útil en edificios derrumbados, donde las montañas de hormigón, estructuras metálicas y otros materiales pueden impedir el ingreso de robots convencionales.
Las versiones más recientes de RoBoa pueden alcanzar aproximadamente 100 metros de longitud, permitiendo explorar zonas considerablemente alejadas del punto de entrada.
Encontrar sobrevivientes y comunicarse con ellos
Pero el objetivo de RoBoa no se limita a observar lo que ocurre debajo de los escombros.
En su extremo puede incorporar cámaras y sensores que permiten a los equipos de emergencia inspeccionar el entorno. También cuenta con sistemas de comunicación que pueden incluir micrófono y altavoz, haciendo posible establecer contacto con una persona atrapada.
Esto permitiría a los rescatistas conocer su estado, tranquilizarla, obtener información sobre otras posibles víctimas y explicarle cómo avanza la operación de rescate.
La tecnología fue probada en ejercicios vinculados a búsqueda y rescate en Suiza, incluidos ensayos organizados en colaboración con instituciones especializadas en tecnologías para situaciones de catástrofe.
Agua y medicamentos mientras llega el rescate
Una de las características más prometedoras del proyecto es la posibilidad de utilizar el propio sistema para hacer llegar suministros a una persona atrapada.
Durante el desarrollo de RoBoa se ha contemplado el transporte de elementos como agua, medicamentos o alimento líquido hasta sobrevivientes a los que los equipos todavía no pueden acceder físicamente.
En una operación de rescate que puede prolongarse durante horas —o incluso días—, esta capacidad podría resultar especialmente valiosa.
El robot no pretende reemplazar a bomberos y rescatistas. Su función sería ingresar antes a aquellos lugares demasiado peligrosos o estrechos para una persona y ayudar a ganar tiempo hasta que sea posible efectuar el rescate.
De estudiantes a emprendedores
La historia de RoBoa comenzó alrededor de 2019 y 2020 como un proyecto desarrollado por estudiantes de ETH Zürich. El equipo original estuvo integrado por jóvenes ingenieros que trabajaron en la construcción de los primeros prototipos y en la demostración de que el concepto podía funcionar.
Con los años, el proyecto siguió evolucionando.
Actualmente, Alexander Kübler, Betim Djambazi, Pascal Auf der Maur y Nicolas Aymon aparecen como los cofundadores de RoBoa, ocupando respectivamente los cargos de CEO, CCO, CTO y COO.
En febrero de 2025 se constituyó RoBoa AG, dando un nuevo paso para transformar el desarrollo académico en una tecnología disponible comercialmente.
Los cuatro cofundadores también fueron incluidos en Forbes 30 Under 30, reconocimiento que destaca a jóvenes emprendedores e innovadores en diferentes sectores.
Una tecnología que también puede utilizarse fuera de las catástrofes
Aunque la búsqueda y rescate fue una de las principales motivaciones detrás del proyecto, sus creadores descubrieron que la misma tecnología puede resolver otros problemas.
La capacidad de desplazarse por espacios extremadamente estrechos hace posible utilizar RoBoa para inspeccionar tuberías, alcantarillas e instalaciones industriales a las que resulta difícil o peligroso enviar trabajadores.
Esto abre la puerta a que una tecnología concebida inicialmente para ayudar en catástrofes pueda convertirse también en una herramienta para tareas de inspección y mantenimiento.
El proyecto recibió diferentes reconocimientos durante su evolución. En 2024 obtuvo el Swiss Technology Award, mientras que posteriormente recibió apoyo económico para avanzar en el desarrollo de pilotos y acercar la tecnología al mercado.
Lo que comenzó como una idea de estudiantes universitarios se convirtió así en una empresa tecnológica con una misión ambiciosa: construir robots capaces de llegar hasta aquellos lugares donde las personas no pueden hacerlo.
Y en el escenario para el que originalmente fue pensado RoBoa, esa capacidad podría significar algo mucho más importante que una innovación tecnológica: llegar hasta una persona atrapada, comunicarse con ella y ayudarla a mantenerse con vida mientras espera ser rescatada.


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