
Tiene 17 años y diseñó un sistema de energía nuclear para reducir la contaminación en la Antártida
Jóvenes Líderes NewsCon apenas 17 años, María Javiera Valenzuela puso el foco en uno de los grandes desafíos que enfrentan las bases científicas instaladas en la Antártida: cómo garantizar energía durante todo el año reduciendo, al mismo tiempo, su dependencia de los combustibles fósiles.
La estudiante chilena diseñó un sistema energético híbrido que combina paneles solares, aerogeneradores y un microrreactor nuclear, pensado para proporcionar electricidad incluso bajo las condiciones extremas del continente blanco.

Actualmente, numerosas instalaciones científicas antárticas dependen del diésel para mantener sus operaciones, especialmente durante los largos períodos de invierno en los que la disponibilidad de energía solar disminuye drásticamente. Además de las emisiones generadas por su utilización, transportar combustible hasta regiones tan remotas implica importantes desafíos logísticos.
Energía solar, eólica y nuclear en un mismo sistema
La propuesta de Valenzuela consiste en crear una red inteligente en la que las fuentes renovables sean aprovechadas siempre que las condiciones climáticas lo permitan.
Los paneles solares y aerogeneradores producirían electricidad cuando hubiera suficiente sol o viento. Cuando estas fuentes no pudieran cubrir la demanda energética, entraría en funcionamiento un microrreactor nuclear como sistema de respaldo, garantizando así un suministro estable.
El proyecto contempla la utilización de combustible TRISO, una tecnología desarrollada para soportar temperaturas elevadas y ofrecer altos niveles de seguridad en reactores avanzados.
Los microrreactores nucleares son una tecnología que despierta creciente interés precisamente por su potencial utilización en regiones aisladas y lugares donde mantener un suministro convencional de combustible resulta complejo.
Más de 3.000 toneladas de CO₂ menos al año
Uno de los datos más destacados del proyecto es su potencial impacto ambiental. De acuerdo con los cálculos realizados por la estudiante, una instalación basada en este modelo podría evitar la emisión de aproximadamente 3.254 toneladas de dióxido de carbono cada año en centros de investigación de gran tamaño.
La iniciativa fue desarrollada para participar en la Feria Antártica Escolar de Chile, un espacio que acerca a estudiantes al conocimiento y la investigación vinculados con el continente antártico.
Por el momento, la propuesta de Valenzuela es un diseño teórico y no un sistema que ya se encuentre funcionando en la Antártida. Sin embargo, plantea una posible alternativa para uno de los problemas más complejos de las bases científicas: disponer de energía constante en un territorio extremo sin depender exclusivamente del diésel.
El proyecto también refleja el creciente protagonismo de jóvenes estudiantes en la búsqueda de soluciones para grandes desafíos científicos y ambientales.
A sus 17 años, María Javiera Valenzuela decidió mirar hacia uno de los lugares más remotos del planeta y plantearse una pregunta ambiciosa: ¿es posible mantener operativa una base antártica y, al mismo tiempo, reducir drásticamente su huella de carbono?
Su propuesta intenta demostrar que la combinación de energías renovables y nuevas tecnologías nucleares podría ser parte de la respuesta.


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