
Tiene 33 años y trabaja en un dispositivo que busca detectar enfermedades analizando el aliento
Tomás ValverdeA sus 33 años, Loza Tadesse trabaja para cambiar una de las grandes limitaciones de la medicina moderna: que muchos diagnósticos todavía dependen de laboratorios especializados, equipamiento costoso y personal altamente capacitado.
La investigadora, nacida en Etiopía y radicada en Estados Unidos, desarrolla tecnologías que combinan óptica, nanofotónica, espectroscopía e inteligencia artificial con un objetivo concreto: crear herramientas capaces de identificar enfermedades de manera más rápida y mediante dispositivos mucho más pequeños.

Su trabajo fue reconocido en 2026 por MIT Technology Review, que la incluyó entre sus Innovators Under 35, la selección anual que destaca a jóvenes que están desarrollando algunas de las tecnologías más prometedoras del mundo.
De identificar bacterias a analizar el aliento
Una parte importante de la investigación de Tadesse se basa en la espectroscopía Raman, una técnica que utiliza la interacción de la luz con la materia para obtener información sobre la composición molecular de una muestra.
Combinando esas señales con algoritmos de aprendizaje automático, su trabajo ha explorado métodos para identificar bacterias y reconocer patrones relacionados con la resistencia a antibióticos.
El potencial es especialmente importante frente a un problema sanitario global: determinar rápidamente qué microorganismo está provocando una infección y qué medicamentos podrían ser efectivos contra él.
Pero una de sus investigaciones más recientes lleva este concepto un paso más allá.
PlasmoSniff: encontrar señales de enfermedad en una respiración
Tadesse y su equipo trabajan en PlasmoSniff, una plataforma de detección basada en un pequeño sensor capaz de reconocer cantidades extremadamente bajas de determinados biomarcadores presentes en el aliento.
Una de las aplicaciones que investigan está relacionada con la neumonía.
El sistema combina nanotecnología y espectroscopía para amplificar señales moleculares extremadamente débiles. De esta manera, los investigadores buscan identificar en el aire exhalado determinadas moléculas asociadas con procesos biológicos relacionados con una enfermedad.
El desafío es enorme: esas moléculas pueden encontrarse en concentraciones diminutas entre miles de otras sustancias presentes en una respiración.
Para detectarlas, el dispositivo utiliza estructuras a nanoescala que potencian la señal producida por las moléculas buscadas, permitiendo reconocer su particular “huella” química.
Llevar el laboratorio hasta el paciente
La importancia del trabajo de Tadesse no reside únicamente en detectar una enfermedad mediante el aliento.
El objetivo más amplio es reducir el tamaño, costo y complejidad de tecnologías que tradicionalmente permanecen dentro de laboratorios especializados.
Un dispositivo portátil capaz de realizar este tipo de análisis podría tener especial impacto en hospitales pequeños, centros de atención primaria o comunidades donde no existe acceso inmediato a grandes infraestructuras de diagnóstico.
Ese enfoque está estrechamente relacionado con la propia historia de Tadesse.
Antes de desarrollar su carrera como ingeniera e investigadora, estudió medicina en Etiopía. Más tarde se trasladó a Estados Unidos y obtuvo su doctorado en bioingeniería en Stanford, especializándose en la intersección entre medicina, ingeniería y tecnologías ópticas.
Actualmente desarrolla su investigación en el Massachusetts Institute of Technology (MIT).
Una tecnología todavía en desarrollo
PlasmoSniff no debe confundirse con una prueba médica que ya pueda encontrarse en hospitales o farmacias.
Se trata de una tecnología experimental en desarrollo, y todavía será necesario avanzar en investigación, validación y pruebas antes de determinar su eventual utilización clínica.
Sin embargo, el principio que persigue abre una posibilidad importante: que herramientas diagnósticas que hoy necesitan equipos sofisticados puedan convertirse en sistemas pequeños capaces de utilizarse directamente donde se encuentra el paciente.
Y la neumonía podría ser solo una de sus aplicaciones.
Si la plataforma consigue adaptarse a diferentes biomarcadores, tecnologías similares podrían utilizarse en el futuro para buscar señales asociadas con otras enfermedades.
A sus 33 años, Loza Tadesse trabaja precisamente en esa frontera: hacer que tecnologías de diagnóstico extremadamente sofisticadas sean cada vez más pequeñas y accesibles.
Una búsqueda que plantea una posibilidad tan simple como ambiciosa: que, algún día, una respiración pueda aportar información decisiva sobre lo que está ocurriendo dentro del cuerpo.

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